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Ø Ansiedad: Si bien es necesario un nivel adecuado de ansiedad para cualquier tarea que uno emprenda una cantidad excesiva de la misma tiene efectos perjudiciales tanto a nivel somático, como cognitivo y motor. A nivel cognitivo produce diversos efectos (seré muy breve pues este tema demanda varios artículos completos):
- Reducción en el campo atencional. El jugador en lugar de tener un amplio espectro de todo el campo de juego anda como con anteojeras (como las que se le ponen a los caballos), puede cometer el error de no tomar en cuenta ciertos aspectos relevantes para la tarea.
- Cambios en los niveles de concentración. La mente del jugador va "a mil" haciendo que no pueda detenerse en algo sino que su concentración salta de una cosa en otra.
- Pérdida de control para fluctuar atencionalmente. Se refiere a la capacidad de controlar el foco de la concentración de interno a externo y de amplio a estrecho. Esto hace que el jugador no pueda distinguir los estímulos útiles de los inútiles.
- Preocupación.
- Sentimiento de agobio y confusión.
- No sentir control.
- Dificultad para tomar decisiones, dudas, inseguridad, falta de confianza.
- Autoverbalizaciones negativas. Ejemplos, "no vamos a poder empatar", "no me sale una", "hoy no es mi día", "soy un #@%&€#*!" (complete con su insulto preferido).
Ø Fatiga: La concentración requiere de un "esfuerzo mental", por lo tanto, es lógico que después de un tiempo, el cansancio, tanto físico como mental, influya en esta capacidad. Es importante regular la intensidad de la concentración, por ejemplo, aprovechando los momentos entre un golpe y la preparación del siguiente para “bajar” el nivel de concentración, ya que mantenerla al 100% durante las cuatro horas y pico que puede durar una ronda es muy difícil y produce un desgaste excesivo e innecesario. Esto puede resultar algo riesgoso, ya que uno corre el peligro de no volver a concentrarse adecuadamente. Este es otro motivo por el cual es importante conocerse y tener una sólida rutina pretarea que sirva para tener el nivel apropiado de concentración en el momento justo.
Entonces, la concentración presenta el desafío se mantenerse concentrado en el presente, en el aquí y ahora , sin adelantarse al hoyo 19 ni quedarse en la salida del bunker del 3, focalizando en los aspectos relevantes de la tarea y sin dejarse invadir a la hora de jugar por el análisis de los movimientos o la presión a la que nos auto sometemos cuando empezamos a contemplar la importancia que puede tener un golpe.
Por último, quisiera señalar una situación paradójica relacionada con la concentración que se produce cuando uno se esfuerza demasiado en concentrarse. La concentración puede ser dividida en pasiva (que está relacionada con algunas formas de meditación) y la activa, que se produce cuando dirigimos voluntariamente nuestra atención hacia algún estímulo. Sin embargo, si nos esforzamos demasiado en concentrarnos terminamos "concentrándonos en estar concentrados" y no en la tarea que debemos realizar, por lo tanto, esto termina actuando como un distractor. Entonces, si bien, cuando nos queremos concentrar nosotros dirigimos nuestra atención hacia un estímulo, este proceso debe desarrollarse del modo más natural posible. Cuando utilicemos una estrategia de concentración esta tiene que estar bien practicada y automatizada para que no actúe como un distractor más.
LIC. CARLOS GIESENOW |